# buscamos por palabras

En los tiempos que corren… Necesito más y más información. Me siento en un aborto constante


Aixa Garcia / Publicado en la  
La Gaceta Independiente



1.        En estos tiempos, corren libres los y las que matan difundiendo la ignorancia
En estos días pasados, se ha producido un hecho histórico: por primera vez se ha llegado a debatir en el Congreso Nacional, representantes nacionales y provinciales, el tema que es tabú hace mucho tiempo y que deja víctimas fatales del sexo femenino, mujeres, desde edades muy tempranas.
La última víctima registrada y visibilizada que se tenga constancia fue una adolescente de 13 años en la Ciudad de Salta, en la parte norte de Argentina.
Para los lectores y lectoras de esta publicación que sean no partidarios ni partidarias de estas consignas tenemos, para ir descubriendo y despejando ese velo llamado ignorancia y que muchas veces la sociedad dominante tapa e invisibiliza, un cóctel de información y de enlaces, donde podrán encontrar, por sí mismos y mismas, las razones por las cuales millones de mujeres y organizaciones de salud, están pidiendo legalizar las intervenciones por interrupción del embarazo, para que terminen las muertes debido a la clandestinidad y la penalización de estas operaciones.
Ayudar a desmitificar y dejar de cargar estereotipos a los y las que se persignan promulgando que, si liberan y legalizan este tipo de intervenciones, todas comenzaremos “como moda” a abortar. Esa ignorancia que se impregna en los sentidos y mentes de las personas que no dejan vivir, ni viven… ya que ¡por favor!, ¿a qué mujer le es agradable este tipo de intervenciones? Pero sí tiene una doble reivindicación porque entonces, sí las mujeres que somos las directamente afectadas en este encuentro de “dos” -pero que recae siempre en la fémina-, al pasar por el cuchillo, nos toma como “verdaderas partícipes de tomar la decisión en nuestros propios cuerpos”, razón de más para que, toda la sociedad, se repliega ante tan arrogante y avanzado cambio de la historia tradicional.
Por la red encontramos a Nosotr@s en Red, que nos proporciona un texto muy informativo sobre la historia de este tipo de intervenciones: el aborto. Desde el comienzo nos lleva a los diferentes puntos históricos de las diferentes civilizaciones, comenzando por decir: “El aborto es una práctica milenaria”.
Ya desde los griegos y romanos, este tipo de intervenciones, el aborto, era una práctica médica de costumbre y utilizada como regulación para mantener estables las condiciones sociales y económicas.“En la antigua Roma el aborto estaba permitido, pues el derecho romano no consideraba alnasciturus como persona, aunque le reconocía derechos tales como el derecho a nacer (posponiendo, por ejemplo, las ejecuciones de mujeres embarazadas condenadas a muerte).”
Es inmensamente rescatable que en la sociedad céltica, “cultura matriarcal, donde la descendencia fundamental era la materna, el aborto era dejado a discrepancia de la mujer.” En general no era practicado, porque se consideraba ir en contra con las divinidades féminas. Pero sí estaba permitido matar a hijos e hijas que nacían con alguna deformación.
Con la llegada del Cristianismo, se restringieron las prácticas abortivas y en el siglo II d.C., se remontan las primeras leyes estatales de penalización a las mujeres si ejecutaban un aborto y a las personas implicadas en la intervención. Y el artículo culmina con:
“A partir del siglo XVII muchos países del mundo promulgaron leyes que convertían el aborto en ilegal.

A principios del siglo XX se empezó a despenalizar el aborto en caso de peligro de la vida de la madre y para proteger su salud. Islandia fue el primer país occidental en legalizar el aborto terapéutico en ciertas circunstancias (1935). En los Cincuenta la mayoría de los países del ex bloque soviético legalizaron el aborto voluntario en el primer semestre de embarazo. Entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, casi todos los países industralizados de Europa y Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) lograron despenalizarlo en el primer trimestre de embarazo y ampliar las circunstancias en que se permite practicarlo, gracias sobre todo a la revolución sexual y a las luchas femenistas de esos años. Los países europeos más católicos (Italia, España, Portugal e Irlanda) fueron más recalcitrantes al legalizarlo, mientras que los países escaninavos y anglosajones fueron más sensibles hacia el derecho a decidir de las mujeres.” (Sic).
 2.      Derecho a decidir y no morir

En varios países europeos el aborto es legal y gratuito bajo la salud pública estatal. Es una conquista después de luchas de organizaciones de mujeres y desde la sociedad en general. Aborto seguro y sin riesgo.
Se puede afirmar que el acceso al aborto es una prioridad en los países mal llamados del “primer mundo” y que, cuando vamos bajando de condiciones y niveles económicos, aumentan la desprotección y la penalización, dando lugar a las mafias y negocios de personas inescrupulosas que no tienen ni soportes médicos, ni sanitarios para este tipo de intervenciones.
¿Por qué se dan esas diferencias, si somos todas personas y mujeres que debemos tomar la decisión? ¿Por qué antes de llegar a este tipo de decisiones, no se promulgan las campañas desde los centros de salud, escuela y familia? La educación sexual y reproductiva no está a primer orden y temario del día.
Los anticonceptivos con los que podemos contar hoy en día hombres y mujeres deben ser garantizados, libres y gratuitos. Es necesario educar a los hombres que no es un deber sólo de la mujer el prevenir un embarazo, es un deber de las dos personas implicadas en la decisión de tener relaciones sexuales. Las mujeres debemos ser, en este aspecto, las primeras en educar a nuestros hombres que ellos deben cuidarse y que también existen métodos de intervenciones quirúrgicas para el sexo masculino para dejar de procrear si es su decisión personal y de pareja.
Todo este contenido y todas estas preguntas se resumen en la falta de educación desde hace siglos y en la desprotección de parte del Estado, de leyes y de programas preventivos, para tomar conciencia que, en la situación como está el mundo, nuestro planeta, y dadas las millones de desigualdades de las que estamos hoy siendo testigo, lo primero es tener bien en claro de no traer más personas a este mundo sin hacernos responsables luego por no poder darles educación, vivienda y trabajo digno. Son tiempos difíciles, lo natural y lo mandado hasta ahora es “somos pareja y queremos hijos e hijas, somos pareja y que Dios traiga los hijos e hijas que él desee. Somos pareja y no nos cuidamos, queremos sexo y no nos cuidamos ni protegemos, ni a mí mismo, ni a ti misma”.
Antes de provocar la interrupción de un embarazo, debemos tener estos conceptos educativos al día, y si no los tenemos o no queremos, y decidimos pasar por la interrupción, tener el derecho de elegir y saber que no seré juzgada, que no seré condenada y que no seré perseguida. Yo decido, es mi cuerpo y debo tener asegurada esa parte de salud preventiva y ejecutiva.
Es un tema de debate y de romper con siglos y siglos de reglas morales y religiosas que hoy en día, con las atrocidades que pasan, las guerras indiscriminadas, las pocas garantías laborales y de tener una vivienda digna por derecho humano, nos hace sentir que todos los días en un “aborto profundo social”, y que las luchas de reivindicar “el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos como personas y a tener esa opción legal y gratuita”, rompería con esos abortos clandestinos y diarios que nos someten diariamente cuando tenemos que ir a trabajar, a mendigar, a migrar de país POR LOS DERECHOS HUMANOS ¡SALUD!