# buscamos por palabras

De mujer a mujeres


Hace cinco días que no sale el sol en este otoño a este lado del Hemisferio Sur.





Todo el ambiente nos induce a producir escritos y a recordar a las personas que pasan y pasaron, enredando los destinos, cuestionando y generando nuevos pensamientos para poder seguir adelante.
Queridas y estimadas Mujeres que en estos diez años de migración me he cruzado: Rosa, Ana, Conxita, Magdalena, Pepi, Marta, Rosalía, Nancy, Ana de Pirates y Tresors, Júlia, Jana, Susana, Marlem, Fujhia, Susana L.,  Margarita, Lorena Lores, Julia Warmi, cumpas de Radio Malva, Mujeres libres de Radio Klara,  Ilka Oliva,  Lourdes, Olga, Gemma, María del Carmen, Mujeres….



En este rincón del Mundo, la Gran Capital Federal y el Gran Buenos Aires, poblada de mucha, pero mucha gente que va y viene por las calles, por los colectivos, trenes, coches y calles, que en cuanto llueve un poco se pudren, se visten con sus peores olores, basura por doquier y deseas que en un abrir y cerrar de ojos encontrar por lo menos un ambiente más agradable para afrontar las duras jornadas que no te dejan ser, como “querés.”
La compañera fiel que llevo como migrante es la Nostalgia, fiel compañera, aguda y siempre dispuesta a darte por el corazón cuando las penas se conjugan, cuando los tiempos no son de vientos favorables para las cuestiones que tienen que darnos felicidad.
Por el Mundo, se viven tiempos convulsionados, tensos y violentos, plagados de pérdidas. La vida cambiará radicalmente, nos toca esta etapa Mundial de vagar como migrantes errantes permanentes
No me acostumbro a caminar mirando alerta de quién viene por detrás, por miedo a que te roben, a que te tomen por sorpresa, no me acostumbro a caminar entre la basura, por la calle peatonal LAPRIDA cerca de la Estación de Lomas de Zamora, de trenes, dejados a la mano del olvido en su reparación, donde diariamente viajan millones de personas, agolpadas, como animales. Y que en marzo pasado han muerto, sin hoy tener justicia, una cantidad de personas, comparadas al número de fallecidos en el atentado de Atocha en Madrid. Y todo por negligencia técnica, las empresas, empresarios, sindicalistas y gobierno incluido haciendo la vista gorda para invertir en mejorar el transporte, qué les va a importar, si total las personas desde donde vienen diariamente y viajan en esos trenes, vienen de villas miserias, barrios obreros tratando de sobrevivir a esa naturaleza de haber nacido en clases sociales donde siendo la mayoría en número no pueden gozar de un viaje adecuado a las necesidades humanas dignas.
No me acostumbro, a las filas de personas que desde las 7 hs u 8 hs de la mañana puedes encontrar en cualquier lugar de toda Capital Federal o Gran Buenos Aires, para los Registros Nacional de las Personas, el Ansses (Seguridad Social) el Banco Supervielle para los jubilados y jubiladas, para poder cobrar sus pensiones. Todavía no puedo, ni quiero acostumbrarme.
En esta región, ya no hay dictadura, deberían respetarse los DERECHOS HUMANOS DECLARADOS, pero dista mucho que diariamente vea sin acostumbrarme, personas revisando la basura, niños y niñas en horario escolar acompañando a los cartoneros y cartoneras en el carro tirado por un caballo.
La escuela donde va mi hijo, hace años que vienen pidiendo una chapa para arreglar el techo del gimnasio que han podido construir, pero que no pueden usar cuando llueve, su colegio no tienen lugar para un recreo digno para los peques, hace años que vienen gestionando un semáforo en la esquina, ya que el colegio está ubicado en una Avenida muy peligrosa, y los coches , como tampoco respetan a las personas, diariamente se atropellan , embotellan y pasan sin parar, poniendo en riesgo la vida de los que quieren y necesitan cruzar hacia la Escuela.
La vida en estas regiones vale tan poco, que hasta un peque de 13 años, puede estar armado con una pistola y que por San Justo, robar un automóvil en plena luz de día, a una persona que salía a trabajar, está hoy agonizando en un hospital, con un porcentaje de personas desaparecidas en democracia, debido a trata de personas, tráfico de órganos y muertes que todavía no queda claro por qué han muerto. Julio López y Luciano Arruga, personas que han muerto por el abuso de autoridad e impunidad que gozan ciertos estadios políticos, policiales y militares. Y muchas otros juicios que han quedado impunes sin efecto y con sus culpables libres de cargo, cuando toda una sociedad sabe que son culpables. Esto es y fue así siempre, desde que tengo uso de razón y en marzo de 1976 mi padre tuvo que exiliarse.
Cómo generar o vivir en una burbuja, si cada mañana tienes que salir a trabajar, llevar tu peque al colegio público, ya que me resisto y me niego a usar el colegio privado como creyendo que se salvará de esta realidad. Trabajar, trabajo a media jornada, en una empresa pequeña, que resiste a las grandes empresas, administrando lo mejor posible sus ganancias, que no puede pagarme más que una persona que limpia por hora.
Por ahora es lo único que hay, por que hemos traspasado la edad de productividad estipulada por este Capitalismo salvaje, neocapitalismo tecnológico que nos hace cada vez más vulnerables.
¿Cómo no darse cuenta de que toda una vida llegando a los 43 años, siguen habiendo las diferencias sociales que hay y hubo hace siglos?
¿Cómo convivir cotidianamente con las responsabilidades y tratando de hacer el bien, cuando en las paredes de la impronta Justicia, en la Casa Rosada, pasen los que pasen y las que pasen, siguen habiendo personas que sólo pasan para llenarse los bolsillos con las dádivas que les otorga las grandes empresas, las que siguen empeñadas en usufructuar los recursos naturales genuinos que nos da la madre tierra?
¿Cómo sobrevivimos a tan enmarañada realidad global donde todas las empresas son monopolios en todo el planeta, formando grandes corporaciones que si investigamos un poco nombres de personajes históricos y actuales siguen estando sobre el nivel de la riqueza expropiando a la mayoría, confinando a la pobreza, al hambre a las guerras de los que menos y casi nada tienen, que ni están educados y educadas y que cada vez se les manipula desde la necesidad de comer, simplemente?
¿Las grandes preguntas, llevarán a enormes hazañas e importantes respuestas?
Nada, no quiero, ni debo pensar en nada para sobrevivir, nada, camino y escucho la música que me indica que todavía respiro, que todavía puedo y que debo, por las personas que me han tocado, que me han prestado de su atención y por mis amores, mi compañero y mis hijos…Los demás…no lo sé, está complicado, ni siquiera puedo acercarme a construir y generar redes, a seguir enredando. Lo cotidiano te va tomando lo mejor que tienes, y eso es lo que habrá que combatir, la desidia.
Mi gran compañera la NOSTALGIA hoy presente en estos días nublados, de lluvia y de otoño.
Comparto un tema con los recuerdos y espero que en algún momento vuelva a reencontrar las fuerzas.
 Aixa García
Nota publicada en :
La Gaceta Independiente